Tiranos: ¡Tiemblen!

En la madrugada del 27 de junio de 1973 Bordaberry firmaba aquel decreto de disolución de las Cámaras legislativas uruguayas, iniciando una política funcional a los mandos militares. Se marcaba definitivamente la institucionalización de la represión. 

Inventaron dos monstruos y una guerra para justificarse. Para sentir que estaban salvando, ordenando a la patria. Vinieron años de oscuridad, de desaparecer personas, de arrancar a bebés de la teta de su madre, de torturas hasta el desquicie, hasta que el cuerpo aguante, todo en nombre de la paz y el órden público. 

50 años después se habla de que es anacrónico juzgar a los autores de estos crímenes, 50 años después siguen ocultando, mienten, se ríen, siempre se ríen. Que hay que pasar de página, que no hay que tener los ojos en la nuca, que no hay que vivir del pasado; Los desaparecidos faltan hoy. ¿De qué pasado hablan? El pasado es un lugar que construyeron al que les gusta acudir para convencerse de que las atrocidades quedaron atrás. ¿Quedaron atrás? Los crímenes de lesa humanidad se siguen cometiendo día tras día, en la medida en la que faltan la verdad, la justicia. Y los desaparecidos siguen secuestrados. 

El 27 de junio de 1973 es también fecha de la resistencia y comunión del campo popular, que respondió con una huelga general frente a la ruptura democrática. Hace 50 años encontramos la manera de comunicarnos, de romper con disimulo el silencio impuesto, de cruzar la clausura y el mandato de quietud que se decretó en nombre del órden público. 


“Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, 

y el gentío rompía las ventanas 

a las cinco de la tarde.

 A las cinco de la tarde. 

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! 

¡Eran las cinco en todos los relojes! 

¡Eran las cinco en sombra de la tarde!” 

Hoy, a 50 años, los eufemismos ya no son necesarios. Generaciones enteras reivindicamos la verdad como la mayor de las justicias. Hoy, a 50 años el orden público ya no nos significa silencio, ni quietud. El orden es libertad y es la justicia. 




“conocés mi bigote, mi vino, mi teléfono 

mi libreta con las direcciones 

mi mujer, mi paraguas, mis bolsillos


sabés todo de afuera todo de superficie de exteriores 

delatarás mi sombra y mi pellejo 

y eso no alcanza para hacer la ficha 


donde no podés ver, donde no llegan 

tus antenas en la aurícula izquierda 

tengo mi berretín inexpugnable 

a pruebas de derrotas y de olvido 


allí el destino o no sé quién carajos 

armó el amor y almacenó los odios 

pero es ahí donde perdés la pista 

es ahí donde vamos a joderte”. 


Hoy a 50 años: Tiranos: ¡Tiemblen!


Natalia Vega. Estudiante de Ciencias Geográficas del Instituto de Profesores de Artigas.

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