Hay crímenes tan brutales que incluso los presos prefieren no hablar de ellos.
En 2018, dentro del Penal de Libertad, un interno apareció muerto en circunstancias que desconcertaron hasta a los investigadores más experimentados.
Al principio parecía otro homicidio entre rejas. Uno más, en un sistema penitenciario acostumbrado a la violencia.
Pero entonces llegó una confesión que cambió por completo la investigación.
El principal sospechoso aseguró que había asesinado a la víctima, había cocinado partes de su cuerpo y luego se las había comido.
Desde ese momento, la prensa comenzó a llamarlo el Caníbal Uruguayo.


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