Marcelo Bielsa denunció a la FIFA. Diego Maradona la llamó una mafia. Durante décadas, dirigentes, jugadores y periodistas denunciaron corrupción. Muchos parecían exagerados.
Hasta que una madrugada de mayo de 2015, la policía suiza irrumpió en un hotel de lujo de Zúrich y descubrió que el mayor deporte del planeta estaba gobernado por una organización atravesada por sobornos, lavado de dinero y corrupción sistemática.
Esta es la historia del FIFAgate.

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